Revista TAREA

Resultados

La EDUCACIÓN y los partidos políticos

Edición 063 - abril del 2006

Politicas Educativas

La educación en la agenda de los partidos políticos

Julia Vicuña Yacarine

Un enfoque intersectorial para los programas de desarrollo humano. El tortuoso camino de las rupturas culturales

Ricardo Villanueva

Los gobiernos locales y el proceso de descentralización. Una agenda pendiente

Lissy Canal

Reflexiones a partir del análisis de la propuesta de Banco Mundial. Equidad en la calidad, un modelo para armar

José Martín Vegas

Pensamiento Pedagógico

¿Qué aportes de la Jornada de Reflexión Docente recoge el anteproyecto de Ley sobre Carrera Pública Magisterial

Consejo Nacional de Educación

El gran reto. Equidad para aprendizajes de calidad

Nora Cépeda

Innovando

Biblioteca de Yauya. Atrapando el mundo en palabras

Consuelo Pasco

Reseñas

Reseñas

Notas

EDITORIAL TAREA N° 63

En el Perú nos encontramos en plena contienda electoral. Época en la que los ciudadanos aspiramos a ver plasmados en los planes de gobierno de los candidatos, la consagración de nuestros derechos, y un contexto político, económico, cultural y social que nos permita vivir dignamente. Momento para pulsar la cercanía o no de los candidatos con la vida de la gente, sin impostaciones ni disfraces, haciéndonos saber y sentir que el único interés está en el bienestar de la gente y el país.

Un último sondeo realizado por la empresa IMASEN ha arrojado que los peruanos y las peruanas priorizan el empleo (76%), la educación (47.1%) y la salud (39.3%) como sus aspiraciones centrales. Seguidas de justicia y paz. Por ello, llama la atención la debilidad de las propuestas, especialmente en el campo educativo y desde una mirada intersectorial, puesto que la educación debe ser concebida como parte esencial de un proyecto de desarrollo humano y sustentable.

Sin lugar a dudas la vara –para los candidatos– en el tema educativo es muy alta; porque en el Perú y, con el concurso y participación de la sociedad civil, hoy contamos con la Ley General de Educación, el Acuerdo de Gobernabilidad del Foro del Acuerdo Nacional, el Plan de Educación para Todos, el Pacto de Compromisos Recíprocos por la Educación.

Así mismo, el Consejo Nacional de Educación ha lanzado al país para su debate un  Proyecto Educativo Nacional de largo plazo. Valoramos y respaldamos la necesidad de este debate y exigimos que el próximo gobierno asegure las condiciones para una  educación de calidad e igualdad de oportunidades para todos. Esto implica ubicar el debate educativo en el contexto de una visión y propuesta de desarrollo que elimine la pobreza y la desigualdad, que reconozca la necesidad de un desarrollo productivo y económico no como un fin en sí mismo, sino como un medio para la conquista de un fin último: el bienestar de las personas. Asumir con respeto la diversidad, aceptando que el logro de una educación efectiva y pertinente en este contexto supone una política de inversión educativa que comprometa a la dinámica social en su conjunto. El liderazgo de la sociedad es urgente. Se requiere una sociedad activa, una sociedad educadora en la que, la fortaleza del ejercicio ciudadano, a través de la vigilancia organizada de las organizaciones sociales garantice gobiernos democráticos (a nivel local, regional y nacional) que formen mejores ciudadanos.

Estaremos vigilantes a que, las nuevas autoridades en base a lo avanzado, contribuyan a enrumbar la educación peruana promoviendo un conjunto de políticas de Estado; y que la ética y transparencia sean esenciales en su gestión.

Reiteramos que hay avances que requieren de un mayor rigor y compromiso para plasmarlos en la realidad. Eso esperamos de los próximos gobernantes. Mientras tanto la sociedad movilizada, los actores socioeducativos tenemos la oportunidad de discutir y hacer nuestro el Proyecto Educativo Nacional. Coincidimos en que requerimos de una mirada renovada de la educación y el país, que deje atrás la resignación y la incertidumbre, trabajando todos –peruanos y peruanas– por el país y la educación que nos merecemos.

Nélida Céspedes Rossel